jueves, 26 de marzo de 2009

Sangre y Metal




Hay días que me encanta salir a la calle,

y no hacer nada.


A veces me encanta ser la estatua,

del parque de cualquier ciudad.


De cualquier estatua.


Ser un frió trozo de metal,

que se alimente de las historias

que invaden los bancos que le rodean.



Muchas veces no me hace falta salir al parque,

me siento como una vieja oliveti,

capaz de vomitar en los folios en blanco,

sin apenas sentir, sin casi emocionarme.


Otras, creo escribir con mi propia sangre.

Serán pequeños pataleos de lo que fui…



Ahora me sumerjo en un laberinto de incertidumbre,

hecho de sentimiento y carne, convertido en metal.

¿No será esto un sucio juego para no amarte?


No lo se. Aun me pregunto.

¿Qué forma tendrá el amor?




No serás tú,

la gota de agua

que en ella me diluya,

en cualquier parque de cualquier ciudad.


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