Cuando los sentidos
te sumergen en un oceano turbio...
donde la oscuridad poco a poco va ocultando las estrellas...
donde el agua salada anula cualquier recuerdo de un beso...
donde el oxigeno se consume y haciendo ineficaz el deseo...
y la razón se ahoga buscando la salida.
El cuerpo como una solitaria hoja
se acerca a la inexistencia.
Y tu, y tu...
Alimentáis con el recuerdo de un sueño
a quien me sostiene en sus brazos,
a quien me redime de mis pecados,
de los besos falsos,
de los te quieros de plástico.
Ahora me balanceo como una solitaria hoja,
en espera de que mi razón me devuelva mi vida.
De que el corazón se alimente de una sola boca,
y al fin, pueda decir Te Quiero de carne y hueso.