Parece que me tienes enjaulado.
Me has quitado mis alas.
Me has dado un calmante,
y un gorrito para que no me queje.
…
Y aunque no te debo disculpa,
lo siento...
... pero me marcho.
Reniego a ti por ti.
Reniego a ti, por mí.
Reniego a ser gato manso en el sofá de tu cuarto.
Prefiero ser perro vagabundo, solo, y desdichado.
Prefiero ser perro vagabundo, en espera de tu silbido.
Me voy esperando tu llamada para que vuelva...
Solo quiero eso para volver a las andadas.
...
Mientras me entretendré
jugando con el riesgo de perdernos o encontrados.
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