lunes, 22 de febrero de 2010

Leo









Las palabras que guardo

en el exilio de mis manos,

y perdidas de mis labios.



No están más allá de tu recuerdo,

de cualquiera de mis sueños.



No sufren condena por su letargo,

ni penitencia por utilizarse en vano.



Las palabras que guardo,

no se visten de oxido,

ni duermen en la guarida del miedo.


Tal vez,

esperan el instante de la batalla

en el que alcen su voz,

silenciando tu boca.



Por que pronunciar dos palabras

con 3 consonantes y 5 vocales

más allá de mis manos,

seria demasiado riesgo

en esta guerra de sentimientos.



Pudiendo quedar su presa herida,

sin el antídoto de un beso.





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