Las palabras que guardo
en el exilio de mis manos,
y perdidas de mis labios.
No están más allá de tu recuerdo,
de cualquiera de mis sueños.
No sufren condena por su letargo,
ni penitencia por utilizarse en vano.
Las palabras que guardo,
no se visten de oxido,
ni duermen en la guarida del miedo.
Tal vez,
esperan el instante de la batalla
en el que alcen su voz,
silenciando tu boca.
Por que pronunciar dos palabras
con 3 consonantes y 5 vocales
más allá de mis manos,
seria demasiado riesgo
en esta guerra de sentimientos.
Pudiendo quedar su presa herida,
sin el antídoto de un beso.
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