No me valen las palabras.
Ni si quiera en verso,
ni susurradas.
No me valen las palabras
aunque estén pronunciadas por tus labios.
A las palabras hoy
les he hecho mi propio juicio,
posiblemente no sea del todo justo,
pero es el mio.
Las condeno a ser mudas,
y a no tener eco.
Condeno un Te quiero,
a ser un soplo de aire.
Condeno un Te Amo,
a ser una lágrima en su propia cara.
Condeno la palabra Perdón,
al olvido, a la muerte.
Pues prefiero no perdonar,
por no haber sido herido.
Pues el Perdón esta hecho
para segundas oportunidades.
Y en tema del Amor, solo doy una.
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