Es todo tan raro.
No se escribir.
Y si acaso lo intento, repito y repito lo de aquel poema de amor.
Es como haber hecho caligrafía con tu cuerpo.
Y a cada halago, tú recuerdo.
Sólo se hacer caricias como tú me enseñaste,
y besar como te gustaba a ti.
Ahora tu ya no estas,
y esas caricias y besos se sienten huérfanos.
Es triste no tener caligrafías para adultos.
Ves, ya lo dije, Adulto.
¿Volveré a ser un niño?
Quiero ser un niño.
Quiero hacer caligrafía con tu cuerpo.
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