Ella me da miedo.
Se balancea,
como una hoja al despedirse del árbol.
Se hace paso
entre noches y días.
Juega con pétalos desterrados,
y algún que otro beso
de rápido olvido.
Se hace infinita
y dura igual que un parpadeo.
¿Sera ella la condena?
O más bien una mezcla
entre droga,
y sueños...
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