lunes, 5 de noviembre de 2007

Cobardes

Babea mi boca saliva eterna,
mientras mi razón
vuelve a reconstruir su puzzle...

Tus ojos son a la vez nubes,
y huellas transparentes...

Es la agitación de tu esencia
mi inspiración, aunque no la saboree...

Vuelven a recorrer las calles de mi memoria
las nubes...

Un día, tras otro más largo…


...


Sabiendo, sin saber nada,
que soy marinero sin puerto,
que acarician las velas de mi barco
las nubes, y en cada océano
amarro mi locura...

Abatido por la vida misma
que arranco mi timón,
sigo firme en espera
de tu botella...

De una botella,
de una firme oleada de fina brisa,
que permita a mi barco encallar en tus manos…

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